- Turismo cultural

Guatemala, observatorio de aves

Con más de 700 especies y en el corazón del mundo maya, Guatemala es el lugar perfecto para disfrutar de las aves, un paraíso para los aficionados al aviturismo.

“Guatemala es el lugar perfecto para hacer aviturismo. Otros países tienen 189 especies, pero nosotros tenemos más de 700, 150 de ellas endémicas”, dijo Jorge Samayoa, director del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat).

Samayoa, se ha propuesto dar un impulso al avistamiento de aves, una actividad recreativa que tuvo sus orígenes en el Reino Unido de la era victoriana.

Para él, amanecer al canto de los pájaros en el Caribe es como escuchar una sinfonía, el cuidado de la biodiversidad es una enseñanza de los mayas.

La guacamaya, nativa de Guatemala se encuentra en peligro de extinción

La guacamaya, nativa de Guatemala se encuentra en peligro de extinción, en la región del Petén. EFE

Tanto en el Pacífico como en el Atlántico, en reservas privadas o públicas, todo el año se pueden observar aves en este país centroamericano, aunque los lugares y horario dependen del tipo de comida que buscan las distintas especies de pájaros”, añadió el director del Inguat.

En Guatemala, el aviturismo figura entre los diez sectores más importantes del este sector, pese a los desastres meteorológicos.

“PAJAREAR”

La observación de aves es una actividad que se ha incrementado simultáneamente a la preocupación y toma de conciencia sobre la conservación de los recursos naturales y la biodiversidad.

“Pajarear”, como también se le conoce a esta actividad, no sólo despierta el interés de extranjeros sino que también a nivel nacional los guatemaltecos ya comienzan a buscar espacios para esta práctica, que es relativamente joven en un país que tiene en el departamento norteño de Petén uno de los pulmones ambientales de América.

La observación de aves es considerada por el Inguat como uno de los segmentos más importantes para promocionar al país en el extranjero porque, como aliado del ecoturismo, es un negocio que puede “alzar vuelo como los pájaros”.

Además, esta actividad no requiere ninguna destreza, sino ser amante de la naturaleza, y no se necesita más que una buena cámara fotográfica y unos binoculares. El oído también desempeña un papel fundamental para los aficionados a esta actividad.

DE SUR A NORTE

El Quetzal, declarado como simbolo nacional en 1871 y que da nombre a la moneda. EFE

El Quetzal, declarado como simbolo nacional en 1871 y que da nombre a la moneda. EFE

El Parque Nacional Sipacate-Naranjo, el Manchón Guamuchaj o la Reserva de Usos Múltiples de Monterico, todos en la costa sur del Pacífico de Guatemala, son excelentes zonas de bosques y manglares con una diversidad de ecosistemas que las hacen especiales para el avistamiento de las aves migratorias, que cruzan, sin pasaportes ni visas, las fronteras de Estados Unidos y Canadá hasta esta región centroamericana.

El colibrí rubí (archilochus colubris), por ejemplo, es un ave de paso en la costa sur de Guatemala en los meses de invierno (mayo a noviembre). Mientras que la laguna de Chicabel, en el departamento occidental de Quetzaltenango, es apta para la observación del chipe de cabeza rosada (ergaticus versicolor).

La zona más diversa de Guatemala en cuanto a aves está ubicada en el departamento caribeño de Izabal, con más de 500 de las 730 especies registradas, y ofrece más de 40 destinos para la observación o avistamiento de aves que engalanan la flora del país centroamericano.

El Cerro San Gil, el río Sarstún, las bocas del Polochic, el biotopo Chocón Machacas y el parque de Río Dulce, entre otros, ofrecen varios senderos naturales para el avistamiento de las aves. Según el Inguat, el “birdwatching” -como se dice en inglés- se ha convertido en un gancho turístico para quienes hacen de la admiración de las diferentes aves un pasatiempo.

El quetzal y el pavo de cacho (oreophasis debianus) son aves que forman parte de la colección guatemalteca y por la que decenas de extranjeros llegan al país en busca de plasmar con sus cámaras o vídeos el momento del avistamiento.

RESPETO POR LAS AVES

El pajuil, es un ave nativa de Guatemala de hábitos diurnos que generalmente vive en parejas y grupos familiares. EFE

El pajuil, es un ave nativa de Guatemala de hábitos diurnos que generalmente vive en parejas y grupos familiares. EFE


En Guatemala, tanto los turistas como los guías de aviturismo deben seguir algunas normas mínimas y un código de conducta durante la observación de aves, como hablar en voz baja, no realizar movimientos bruscos, vestir ropas de colores neutros y procurar no llevar perfumes muy fuertes, porque de lo contrario espantarán a las aves.

Para avistar las colonias de aves acuáticas se recomienda estar a una distancia prudente de entre 100 y 150 metros, mantener apagados los motores de las embarcaciones y, sobre todo, no invadir el habitat natural de los pájaros para no perturbar su alimentación y descanso.

Al final, el turista sólo dejará sus huellas, pero retornará con un recuerdo imborrable del regalo que ofrece la naturaleza de Guatemala, las fotografías del chacho de pavo se hizo acreedor del primer lugar en la Feria Internacional de Turismo de Observación de Aves, celebrada en la localidad inglesa de Rutland, con la participación de 50 países, según el Inguat.

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Publicado en: Turismo de naturaleza

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