Pollera panameña, el más bello traje del mundo

Cada año miles de mujeres en Panamá se dan cita en la ciudad de Las Tablas para participar en un desfile que rinde homenaje a la pollera, considerada para muchos el mejor y más bello traje típico femenino del mundo.

  • Mujer mostrando las diversas prendas con las que se complementa el traje típico de Panamá. EFE/Arturo Wong
  • Foto: Arturo Wong
  • Los tembleques completan la indumentaria de la empollerada. EFE/Arturo Wong

El Desfile de las Mil Polleras es organizado por el Gobierno de Panamá y en él convergen panameños y extranjeros de todos los niveles sociales que buscan ver o participar en evento que inunda las calles de Las Tablas, una cuidad ubicada en el centro del país.

“La pollera es el mejor y más bello traje del mundo”, manifestó a EFE Mónica Montenegro, una de las orgullosas empolleradas, como se llama a la mujer que viste la pollera, que participó este 2015 en el desfile, un evento que se ha convertido en una tradición y en otro atractivo turístico de Panamá.

La pollera panameña es el resultado de técnicas y orfebrería europea y del lejano oriente, y es otra prueba de la herencia española en la cultura panameña.

Este vestido típico comprende una fina camisa con encajes de preciosos diseños, unas enaguas y un elegante faldón elaborados, en el caso de las originales y más costosas, a mano, por laboriosas artesanas.

Foto: EFE/Arturo Wong

“Los españoles trajeron a la antigua ciudad de Panamá su influencia en el vestir de las damas: los encajes, telas nobles y labores. De allí nace la pollera”, explicó a EFE Eric Polo, folclorista con más de 20 años dedicado a la vestir a empolleradas.

Polo explica que, con el pasar de los años, la prenda típica, cuyo origen se ubica en la provincia de Los Santos, de la que Las Tablas es capital, “se fue enriqueciendo” y comenzaron entonces a aparecer diferentes versiones de la misma.

PUEDE SER UN VESTIDO COSTOSO

Así, se puede encontrar “la pollera de gala” que es toda blanca y rica en finos bordados; “la montuna santeña”, menos elaborada y con faldas de brillantes colores y estampados de flores, y “las regionales”, con variantes típicas de cada una de las 10 provincias panameñas.

De hecho, las raíces caribeñas también tienen su predominio en los faldones llamados de zarazas, que usaban las campesinas y son propias de los pueblos de Antón, Chiriquí, Darién y Chepo, dijo Polo.

Mujeres bailan mientras visten con el traje típico de Panamá, denominado pollera durante su participación en el Festival de las Mil Polleras. EFE/Arturo Wong

Arístides Burgos, folclorista y experto en temas de la pollera, comentó a EFE que ese traje típico no tiene clasificación, y aunque “hay diferentes vestidos regionales, a todas se les denomina polleras”.

La pollera puede ser un vestido muy costoso. Su confección puede llegar a tomar hasta dos años, en el caso de que se haga totalmente a mano e incluya en la camisa y de la falda adornos denominados “labor de la pollera”, que imitan flores y pequeños animales como aves o mariposas.

“Para hacer la “labor de la pollera” se pueden utilizar técnicas de talco, punto de cruz, zurcido y calados”, explicó a EFE Rossana Rodríguez, quien fue reina de una de las fechas conmemorativas del pueblo de Las Tablas.

La exreina de belleza dijo que el precio actual en el mercado panameño de una pollera auténtica, bordada a mano, puede estar entre los 1.000 dólares, las más sencillas, y los 10.000 dólares.

Una pollera de talco en sombra completa puede costar entre 2.750 y 3.300 dólares; mientras que la blanca de letín o sin labores puede costar entre 400 a 600 dólares.

Sin embargo, en los mercados de artesanías es frecuente encontrar polleras de apenas una veintena de dólares, pero se trata de simples faldones de algodón estampado, sin ningún tipo de bordado.

El vestido femenino también se acompaña de lujosas prendas de oro. En el caso de la pollera de gala los accesorios, junto a la pajuela y las peinetas, pueden llegar a costar hasta 15.000 dólares.

Los tembleques de la pollera, unos adornos que se fijan en la cabeza, completan la indumentaria de la empollerada.

Esos adornos se confeccionan en pares iguales y deben ser colocados a ambos lados de la cabeza. En general son imitaciones de flores y pequeños insectos que se hacen con perlas y cuentas de fantasías.

Vista de detalle de un arreglo de cabeza, que consiste en peinetas y tembleques que complementean el traje típico de Panamá. EFE/Arturo Wong

“Llevan un pequeño resorte hecho con alambre que hace que las flores tiemblen delicadamente cuando la empollerada baila, por lo que se denominan tembleques”, dijo Rossana Rodríguez.

EL DESFILE DE LAS MIL POLLERAS

Las polleras son lucidas orgullosamente por las miles de mujeres que recorren las calles de Las Tablas, quienes al repicar de los tambores y el pregonar de las décimas, conquistan la atención de los visitantes locales y extranjeros que acuden al Desfile de Las Mil Polleras.

El paso de las empolleradas, que desfilan acompañadas de un caballero vestido de montuno o de gala, es alternado con el de carros alegóricos que se diseñan para representar un tema, como naturaleza o folclore.

Algunas de esas carrozas llevan en lo alto a una empollerada como símbolo del desfile, al igual que las “tunas”, que representan una delegación de familia u organización con vistosas banderas de purpurina y lentejuelas con nombres alegóricos del sentimiento nacional.

En el desfile de este año participó el presidente de la república de Panamá, Juan Carlos Varela, que al ser invitado por la delegación de los Congos de Colón, bailó bajo la música de su murga, junto a las demás empolleradas que sonreían al hacer despliegue de sus habilidades en la danza Congo.
Niñas de dos años en adelante eran vestidas con polleras, hasta ancianas que orgullosamente formaban parte del desfile y bailaban sin importarles los calurosos rayos del sol que embestían su piel adornada con una exquisita joyería.

Una de las particularidades que posee el desfile de las mil polleras, es que no cuenta con una representante pero reúne a las coronadas de diversas festividades folclóricas del país, “es un desfile abierto al público, no hay reina pero todas las soberanas del país participan voluntariamente” expresó Lucía Martínez, majestad del Festival de La Pollera 2014.

Lucía Martínez afirmó a EFE sentirse orgullosa al portar el traje típico y felicitó a los folcloristas por preservar la tradición, “hay que dar las gracias a todos los folcloristas por los esfuerzos que realizan en conservar y fomentar la cultura y tradiciones panameñas”.

Sin lugar a dudas la pollera es considerada como parte de la identidad panameña representada como un icono de cultura, tradición y costumbre en cada sector de la república de Panamá.

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Publicado en: Destinos     Turismo cultural

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