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Segunda iglesia más antigua de América, diez años de restauración

La Iglesia de San José, situada en el casco histórico colonial del Viejo San Juan de Puerto Rico, lleva más de una década de restauración. Sus responsables aseguran que en los próximos dos años podría acabar este complejo proceso de arreglos en la segunda iglesia más antigua de América.

La Iglesia de San José comenzó a construirse en 1532 y se terminó en 1735. Foto: EFE/Jorge Muñiz

La Iglesia de San José comenzó a construirse en 1532 y se terminó en 1735. Lleva más de diez años reestructurándose, después de que determinara que debía cerrarse al público y ser sometida a una profunda revisión y recuperación, para combatir los problemas de filtración de aguas y humedad que estaban desgastado sus paredes y estructura.

Según explicó a Efe María Elena González Calderón, administradora del proyecto restauración de la Iglesia de San José bajo el Patronato de Monumentos de San Juan -organizado por residentes del casco histórico capitalino puertorriqueño-, el templo cerró al público en el año 2000.

El principal problema era un daño estructural que se había detectado en la cúpula de la que antaño fue conocida como Iglesia de Santo Tomás de Aquino, situada en el área más elevada del Viejo San Juan, casi frente a la costa atlántica de la isla caribeña.

La restauración se inició en 2003 bajo órdenes del arzobispado de San Juan, pero en 2008 la archidiócesis pasó los trabajos de reestructuración y recaudación de dinero al Patronato de Monumentos de San Juan.

Esta institución sin fines de lucro se creó expresamente para restaurar esta iglesia, que es una de las obras arquitectónicas más antiguas de arquitectura gótica española del hemisferio occidental.

La Iglesia de San José comenzó a construirse en 1532 y se terminó en 1735. Foto: EFE/Jorge Muñiz

“Esta templo es parte de nuestra historia. Como yo digo: ‘toda la historia de Puerto Rico se puede reflejar en esta iglesia'”, indicó González sobre una de las primeras obras arquitectónicas de relevancia en la isla caribeña.

Aquí descansaron, durante varios siglos, los restos del primer gobernador de Puerto Rico durante la colonia española, Juan Ponce de León, aunque luego fueron trasladados a la cercana Catedral de San Juan.

El explorador y conquistador español nació en 1460 en lo que hoy es la provincia de Valladolid y murió en La Habana, en julio de 1521.

DAÑOS CLIMATOLÓGICOS Y DE LAS GUERRAS

En sus más de 475 años, los estragos climáticos de una isla muy húmeda, calurosa y con abundantes precipitaciones, unidos a la falta de conservación, tuvieron sus efectos nocivos en la estructura de esta sencilla construcción.

Además, a lo largo de la historia se han acometido múltiples expansiones y reparaciones parciales en el templo, que han resultado de un complicado historial.

La Iglesia San José la fundaron los dominicos (miembros de la Orden de Predicadores) fray Antonio de Montesinos y fray Pedro de Córdoba, dos religiosos que destacaron en su día por su defensa de los derechos de los indígenas de esta colonia española.

El templo llevaba por nombre Santo Tomás de Aquino antes de ser bautizada como la Iglesia San José. Los dominicos administraron la construcción del templo, al tiempo que iban desarrollando su presencia religiosa y social entre la comunidad puertorriqueña.

El último fraile dominico, el puertorriqueño Joaquín de Aldea, entregó el templo, en 1858, a los padres de la Compañía de Jesús, a quienes el obispo de aquel entonces había asignado la gestión de la iglesia. Fue entonces cuando se estableció su nombre actual, el de Iglesia de San José.

Además de las inclemencias climatológicas y meteorológicas, en la historia de esta pequeña iglesia, situada en una de las plazas más turísticas y transitadas de Puerto Rico, también se nota la huella de algunas fechorías acometidas por el propio ser humano.

UN ABANICO DE CICATRICES

En opinión del arquitecto e historiador Jorge Rigau, uno de los encargados del actual proceso de restauración, esta iglesia es “un gran monumento que simboliza el momento en el que España se extiende hacia América y comienza su plan de evangelización y de establecimiento de un orden”.

“Esta restauración implica una serie de decisiones sobre cómo presentarle a la gente este templo. Hemos estado removiendo un par de capas de centímetros de cemento, que no ayudaban a respirar ni a mantener las paredes del templo”, explica a Efe Rigau.

Luego de que la Iglesia de San José fuera fundada y administrada por los padres dominicos, pasó a manos de sacerdotes jesuitas y posteriormente a los padres paúles.

Según el historiador, con cada cambio de manos la iglesia iba sufriendo cambios en su decoración y renovaciones en su estructura, lo que explica su actual variedad de estilos, así como “un amplio abanico de cicatrices”.

La restauración se inició en 2003 bajo órdenes del arzobispado de San Juan, pero en 2008 la archidiócesis pasó los trabajos de reestructuración y recaudación de dinero al Patronato de Monumentos de San Juan. Foto: Jorge Muñiz

“Los dominicos dejaron una gran nave de predicación haciéndolo el espacio más grande e interno del Viejo San Juan. De los jesuitas tenemos una ornamentación, pinturas y una serie de altares, y de los paúles, reparaciones y trabajos que se hicieron para garantizar la vida del templo”, detalla.

El templo religioso alberga además cinco criptas: la Cripta de Nuestra Señora del Rosario, la Cripta de la Capilla Mayor o “Cripta de los Ponce de León”, la Cripta de la Capilla de Nuestra Señora de la Candelaria, la Cripta de Nuestra Señora de Belén y la Cripta de Santa Rosa de Lima.

Según Rigau, durante la reestructuración de esta iglesia, que hace unos años fue incluida en la lista estadounidense de monumentos históricos en peligro de desaparición, “se han descubierto diferentes frescos y nichos hasta ahora desconocidos”. Incluso “recientemente han aparecido aspilleras, que son ventanas de estilo militar y de las que no se tenía conocimiento”.

Para llevar a cabo estas labores de pintura y restauración de los históricos edificios del Viejo San Juan -que en muchos casos se prolongan durante años por falta de fondos- es necesario prestar una especial atención a los retos que supone la elevada humedad y corrosión a las que está expuesta esta zona costera.

Otro de los arquitectos que trabajan en este proyecto es Juan José Lorenzo, quien en entrevista con Efe destaca que para él ha sido “una oportunidad especial y única trabajar sobre una de las estructuras más antiguas de San Juan”.

Según recuerda, la Iglesia de San José “es una iglesia conventual, ya que se construyó para ser la iglesia de los frailes dominicos, que además tenían su convento en un terreno aledaño, que hoy en día es la Galería Nacional”.

Mencionó que, entre otros hallazgos durante este proceso de restauración, lo que más le ha llamado la atención son unos vanos o ventanas en la fachada oeste, que aparentemente se usaron como defensa durante la Guerra Hispanoamericana de 1898, en la que España perdió sus ultimas colonias de ultramar (Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam).

La iglesia está a tan sólo unos metros de la Catedral de San Juan Bautista, que comenzó a edificarse en 1521. La actual sede de la archidiócesis de San Juan se disputa con la Catedral de Santo Domingo el título de la más antigua de América.

A mediados del siglo XIX en la Catedral de San Juan también se llevaron a cabo una serie de trabajos de remodelación que incluyeron la ampliación de la capilla mayor y el cubierto del crucero con una bóveda elíptica de ladrillos.

La Catedral de San Juan presenta una planta de cruz latina que consiste de tres naves, una nave central y dos laterales.

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